jueves, abril 13, 2006

Sumando historias.


Me paro un ratillo por aquí para contar una de esas historias de ficción que habitualmente me da por plasmar a través de las letras y en algún momento de arcada mental. Es un poquito larga, pero como estaré algo ausente estos días y tardaré un poco en actualizar, pues espero que "compense" (y no aburra). Allá va.

Fue paradójico, pero justo cuando lo vi salir de entre dos mugrientos contenedores de basura supe que era el hombre de mi vida.

¿Cómo alguien que aparece en semejante sitio puede convertirse en tu media naranja?, se empeñaban en preguntar todos mis amigos mientras yo contestaba automáticamente que había encontrado demasiada basura a lo largo de mi vida como para descartar alguien que, a priori, sólo la rodeaba.

El amor es caprichoso y, a veces, huele mal, así que no tuve ninguna duda cuando me encaminé hacia él empujado por mis sueños y por una absurda canción romanticona que no podía quitarme de la cabeza. Simplemente fue así, nos paramos entre los dos contenedores, nos miramos a los ojos y nos tapamos la nariz mientras sonreímos abiertamente.

De ahí fuimos a tomar un café y a intentar encajar el puzzle de nuestras vidas. Es curioso como al principio de todo, aún estando rodeado de mierda, es la ilusión y la fascinación las que hacen de mascarilla filtradora y sólo lograba llegar a mí nariz los olores de esos primeros capuchinos en semipenumbra bebidos por labios ávidos de pasión, el de las hojas pisadas al dar largos paseos, la particular fragancia de la piel recién duchada en casa ajena o el aroma del incienso que se dedica a embriagar las letras de una ya lejana carta de amor.

Con el tiempo esa mascarilla se rompió, haciendo que los verdaderos olores que desprendíamos empezaran a reptar por mis fosas nasales, susurrándome que era yo el único que soportaba todo el peso de la relación. Llegaba la noche, y esa enorme carga hacía que me sintiera tremendamente cansado y con dolor de espalda, sin embargo, tardaba poco en dormirme en sus brazos ya que su presencia y el autoengaño eran los mejores somníferos que podía tomar. Era así como me sumía en un sueño donde volábamos con una “S” roja cosida en el pijama y yo no notaba nada, pura levedad corría entre los dedos de mis pies, sólo el aire dándome en la cara…, el aire que salía de su nariz cuando yo abría los ojos medio dormido y encontraba su cara frente a la mía, el aire que hacía que mi capa de superhéroe ondeara como la bandera del país que juntos fuimos creando poco a poco y con mucho esfuerzo.

Fue esa Juana De Arco llamada traición la que quemó la bandera dejando sólo cenizas…, minúsculas partículas que era imposible volver a juntar para crear, aunque fuera, otro mundo paralelo. Esta vez sí que empecé a oler mal, como el día en que todo empezó. Abandoné ese mundo lejano y volví al real para darme cuenta de lo que ya sabía, que la realidad carente de magia puede ser la peor lápida que caiga sobre tus hombros.

Al principio intenté ver el lado positivo. Aquel dolor de espalda nocturno causado por el peso de tantas mentiras había desaparecido, aunque, si bien es verdad, todo distaba mucho de parecerse a la levedad que había vivido en sueños. Sin embargo, al poco comencé a sentir algo mucho peor, la espalda me sangraba, dolía, quemaba…, me acostaba en mi cama de púas, donde cada una de esas púas representaba un recuerdo, un momento, un beso, una caricia, un abrazo, una frase… Me convertí en un verdadero faquir del amor, con una cama de 180 para mí solo, repleta de púas afiladas y con todo el tiempo del mundo por delante.

Es esa especie de dolor que te revive y te remata al mismo tiempo… Y es que sentir dolor es mucho mejor que no sentir nada. La nada pesa…, sin duda es lo que más pesa de este mundo.

Sólo con el tiempo me di cuenta de una cosa…, fueron mis lágrimas las que oxidaron las púas de la cama y las que sirvieron de yodo para curar las heridas de mi espalda. Mis lágrimas secadas por el pañuelo del tiempo…, eso y las palabras de mi madre. “Las púas oxidadas nunca traen nada bueno”, me decía cuando era pequeño. Fue por eso por lo que me levanté y caminé lejos de la cama de púas. Fue por eso por lo que dejé de ser un faquir del amor para convertirme en un malabarista de la vida que me había tocado vivir. Fue por eso por lo que desde aquel día no he vuelto a bajar la basura.

17 comentarios:

zmt81 dijo...

Sentir dolor es mejor que nada, cierto. Pero hay faquires que le cogen gusto a sus camas de púas... conozco alguno. La madre del protagonista es un puntazo: alguien que dice esas frases a un niño pequeño merece un monumento en el país de los abstractos.

Esta mañana me compraré un colchón de látex. Se siente uno mucho más mullido y la espalda sangrante duele menos. Gracias por el consejo...

Disfruta y diviértete.
Y dúchate.

gianis dijo...

todas las naciones de dos acaban en el mismo lugar: la guerra de liberación nacional y la independencia.

Hairblue dijo...

Vale, me pasa como siempre con tus post y siempre leo una biografía moribunda en ellos. Por suerte mi colchón ya se ha oxidado del todo, me mee encima, le eché gasolina y le prendí fuego danzando alrededor, con to' mi coño.
¿Porqué hemos nombrado los dos a Juana de Arco en nuestros post?? Hay simbiosis.
Espero que el viernes veas la imágen número 100, brrrr...

Bito dijo...

Menuda buena métafora... me ha recordado usted a una autora Cristina Peri Rosi, cuyos cuentos son fantásticos y con un estilo muy similar al suyo, siempre me recuerda a ella, de alguna forma.

Es una argentina de la que Cortázar quedó locamente prendado, profesionalmente, y que también influyó mucho en sus cuentos.

Si puedes leete este libro "Al fin solos" estoy convencido de que te gustará, son unos cuantos cuentos cortos y a cual mejor.


Un beso.

lallamada dijo...

es mejor dolor que nada. mejor malabarista que faquir. chico, como me gusta y que razon que tienes.
Esto nos pasa por no terminar de creernos que el amor de tu vida no existe, si aceptasemos los finales cuando llegan nunca oleriamos mal.

pasalo bien

Ysbrand dijo...

A los pro-dolor:

Pues sentid dolor vosotros. El dolor es útile e inevitable, por supuesto, en el proceso de curación de una herida, y también sirve para detectar que algo no funciona bien, pero aferrarse al dolor en lugar de a no sentir, a la página en blanco, es de débiles y de cobardes. Luego, las heridas se cierran, y las "nadas" se llenan. Pero hay que esforzarse.

Arc:
Me he sentido identificado en el proceso de enamoramiento, autoengaño y determinación de la historia. Quizás en el fondo todos pasamos más o menos por las mismas cosas.... Es una historia muy bonita Arc, con muchas metáforas brillantes de las tuyas...

Blackwidow dijo...

Como duele la vida a veces,verdad??Y lo que cuesta levantarse...

bettyylavida dijo...

pues fíjate, arcadas, que a mí se me hizo corta la historia, y hizo bien, a caminar, alejarse de las púas,las madres son sabias, no siempre, pero casi

un abrazito

Pat Rizia dijo...

La verdad es que al amor y el amargor están en todas partes: el container de la basura, el ascensor, la oficina... Hay que andarse con ciudado, pues

alZhu dijo...

Me ha encantado.

Sentir dolor es señal de que ERES vivo.

Solysombras dijo...

Cuanta verdad encierras... Y ahí estoy yo, en una cama de púas de lo cotidiano, amando por amar. Y esperando esa señal que ilumine el camino, pero me temo que no hay tantas velas esta vez... Ya me contarás el secreto para pasar de faquir a malabarista ;)

Brutally Ozma dijo...

Cómo engancha lo que escribes... pensé que era largo hasta que empecé a leer. (asi k ya estas posteando XD)

Cierto! La nada es la lápida d la vida, y pesa, mientras k el dolor flota sobre tu cabeza, solo en tu cabeza, como un moskito de la noche, ke te ensordece cuando menos lo necesitas, viene sobretodo a joderte por las noches y debes espantarlo a base de puñetazos.

:´)

Urto dijo...

Siempre canturreamos..."sin ti mi cama es anchaaaa"...pues, más comodos estaremos, no?

BSS!!!

HombreFrío dijo...

plas! plas!
Otro relato maravilloso.

Cobre dijo...

Lo q escribes siempre compensa niño, nunca aburre.

Me quedo con una de las palabras de tu relato: autoengaño. Cuanto solemos recurrir a él!. Que idiotas somos cuando nos enamoramos.

Sea o no ficción, besos con olor a lo q más te guste.

Retrato de Dorian Gray dijo...

No hay nada que pueda aportar a esta romántica evocación...
A cambio, te dejo una respuesta a tu curiosidad en el lugar donde la solicitaste.

edharris dijo...

Cuando leo tus historias, aparte de gustarme lo bien que escribes jodío, me quedo pensando, qué parte será realidad, qué parte será ficción, en qué te inspiras para según que partes... me imagino que un poco de todo no?